Especial de Fernanda Abeal para El Faro Online

Por ser uno de los barrios más antiguos y tradicionales de Buenos Aires, es sede del Casco Histórico. Cantidad de galerías de arte, bares nocturnos, anticuarios y milongas callejeras, reflejan su impronta. Recorrer sus lugares más emblemáticos es una experiencia única y, a continuación, mencionamos algunos de ellos.

El Viejo Almacén

Ubicado en Balcarce y Avenida Independencia,  es uno de los sitios más importantes de la cocina internacional a la carta, con una extensa selección de vinos.

Este ex almacén construido en 1769, se remonta a la época del Virreinato del Río de la Plata. El famoso cantante de tangos Edmundo Rivero, lo compró para transformarlo en uno de los locales más importantes de la ciudad con el objeto de llevar adelante shows arrabaleros de excelencia. En 1982, el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, lo declaró Sitio de Interés Cultural.

Taller Museo- Pallarols

Juan Carlos Pallarols, creador de las inigualables rosas de plata diseñadas para íconos femeninos como Lady Di y Máxima Zorreguieta, también el maestro que tiene a su cargo la confección del bastón de mando de la República Argentina desde hace setenta años, mantiene su refugio en San Telmo. A través de varias generaciones de catalanes, Pallarols trasciende fronteras con sus prestigiosos diseños cincelados en plata, oro, bronce y piedras preciosas, que han sido elegidas por destacadas personalidades extranjeras como el Papa Juan Pablo II, los Reyes de España, los príncipes del Reino Unido y la Reina de Holanda.

Defensa 1094

Casa Mínima

Se la conoce como la casa más angosta de esta ciudad. Con apenas dos metros y medio de ancho y trece de profundidad, fue parte de una vivienda en la segunda década del siglo XIX. Presenta en su frente una fachada sencilla compuesta por una puerta de dos hojas pintada de verde, con una planta alta en donde asoma un pequeño balcón con barrotes de hierro. Este estilo de casas eran utilizadas por los esclavos libertos, a quienes sus amos les asignaban un pequeño espacio donde vivir contiguo a su propiedad.  La Casa Mínima, única en Buenos Aires,  mantiene una construcción acorde a un espacio residual, producto de sucesivas reformas de edificación que sufrió la manzana.

Pasaje San Lorenzo 380.

Un paseo  enriquecedor por estas calles empedradas, donde se cuentan secretos de amor y nostalgia. Un barrio para disfrutar de antiguos conventillos que fueron reconvertidos en patios de artesanos y un viaje en el tiempo, para abrazarse al sentimiento de tantos inmigrantes que eligieron a Argentina, como su lugar en el mundo.