Especial de Fernanda Abeal para El Faro Online

Bajo un cielo arrabalero amanece una población de clase trabajadora y alma tanguera. Los testigos silenciosos, muñecos que embellecen la zona, tienen su impronta que los destaca y los vuelve atractivos a quienes recorren las calles empedradas de La Boca. Sus inconfundibles esculturas creadas por Omar Gasparini, todo lo observan para reflejar situaciones populares a través del escenario con ventanas.

En este barrio de vecinos xeneizes que vibra los días de partido en La Bombonera, se encuentra también el Teatro de la Ribera, El Museo de Bellas Artes de Quinquela Martín, Fundación Proa, La Usina del Arte y variedad de murales dedicados a Diego Armando Maradona. Pinturas mezcladas con volúmenes, viejos muelles, exhibiciones de obras temporales, souvenirs de nuestra cultura argenta y las bocas del Riachuelo que desembocan en el Río de la Plata, conforman la propia identidad con azules y amarillos que resaltan en torno a un puerto enmarcado en acuarelas saturadas, con barcos que van y vienen dentro de cielos oscuros y, hombrecitos encorvados por el peso que cargan en sus espaldas, diseños de su autor Benito Quinquela Martín.

Secretos de conventillos, ecos de tango y voces de nuestro Zorzal Carlos Gardel, viven en una postal de sonrisas coloridas. Diversas atracciones y varios restaurantes suman arte popular a las veredas que rodean Caminito, un callejón estrecho flanqueado por casillas de zinc pintadas de vivos tonos que evocan los primeros días de inmigrantes. Este paseo- museo se encuentra en el ranking de los diez sitios más fotografiados del mundo y refleja el corazón del distrito donde cada fin de semana se dan cita bailarines de tango, ferias artesanales y visitantes de otros países que se deslumbran con un lenguaje artístico instalado en el común del espacio citadino, para ser disfrutado por un pueblo que desea celebrar un futuro alegre.