Especial de Fernanda Abeal para El Faro Online

Tranquilidad y el más colorido paisaje. El Jardín Japonés en Buenos Aires es la expresión viviente de la eterna amistad entre Argentina y Japón. Un lugar mágico donde abunda la paz, ofreciendo a visitantes una experiencia para atesorar en sus corazones.

Inaugurado en 1967, es considerado un pequeño pulmón de armonía en medio de la gran ciudad. Sin lugar a dudas, es uno de los puntos turísticos más elegidos por viajeros del mundo que llegan a nuestro país.

Cuenta con un impecable restó para compartir lo mejor de la cultura y del arte culinario oriental. Optar por mesas donde los comensales deben descalzarse, tenue iluminación y decoración minimalista, lo posiciona en un sitio de privilegio para que las visitas lo elijan una y otra vez.

Su riqueza cautivadora invita a realizar un camino interior. Es en este rincón de Palermo donde los caprichos de la naturaleza se mezclan de la mano del hombre, deleitándonos en cada momento del día. Delicadas flores y brillantes hojas abren paso por senderos de cascadas que no dejan de sorprender por su maravillosa presencia.

En pleno invierno porteño, los cerezos del Jardín Japonés despiertan para pintar cada rinconcito de tonalidades rosadas, mostrando un escenario primaveral en medio del frío y gris que viste esta ciudad. El cerezo o sakura simboliza la belleza efímera y la fugacidad de la vida. Apenas florece, sus pétalos caen suavemente recordando a sus admiradores que la felicidad dura sólo unos instantes y por tanto, se debe valorar el presente.

Cada mes tiene su encanto en el transcurrir de la vida y dejarse llevar por los sentidos, es un placer único para disfrutar un paseo inolvidable.

Jardín Japonés: Av. Casares 3450, Ciudad de Buenos Aires.